Solidaridad

CATÓLICOS APOSTÓLICOS NACIONALES – Ecuador | Monseñor Vallejo Nieves, Obispo Primado del país reza por las víctimas.

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Ecuador sufrió el peor sismo en décadas. El saldo trágico arroja una cifra provisoria de 500 muertos.

Por Daniel do Campo Spada
(CatolicosNacionales.com.ar)

Ecuador sufrió un sismo de 7,8 de magnitud en la Provincia de Namabí con casi 200 réplicas (algunas de ellas de gran magnitud). Un saldo provisorio arroja casi 500 víctimas fatales y podría aumentar al remover los escombros de casi 20.000 viviendas afectadas. (Ver TV Mundus). Leer el resto de esta entrada »

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El individualismo es propio del capitalismo pero contrario al cristianismo.

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Por Daniel do Campo Spada.

ricos_021.jpeg Leonardo Boff se pregunta si tiene futuro el individualismo (http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=350) y para ello desgrana los fundamentos filosóficos que alimentan por ejemplo a los Estados Unidos, que es el símbolo del capitalismo. El hacerse a sí mismo es muy propio del neoliberalismo que desde su fundación animó a la superpotencia. La solidaridad es algo que no tiene mucho espacio entre ellos. Por eso la ayuda se disfraza detrás de asociaciones filantrópicas que manejan los recursos con un claro concepto de marketing. En los últimos años le agregaron el concepto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) que consiste en explotar un negocio sin que por ello se dañe al entorno (medio ambiental o social) pero luego termina en una acción publicitaria para que… el público consuma productos de empresas responsables. Es decir, aún cuando se da en sentido solidario se espera la retribución. Dicho de otra forma, se sigue buscando un lucro monetario aquí en la tierra. En el cristianismo en cambio, la ayuda debe ser desinteresada y anónima. “Que tu mano izquierda no sepa lo que da tu mano derecha”. ¿Hay algún beneficio? Sí, pero no acá. El único “lucro” debe ser a los ojos de Dios.
Para los cristianos, la vida de los apóstoles se convierte en escuela. Nuestros pimeros siglos, hasta que nos convertimos en la religión oficial del imperio romano, nos dejaron la enseñanza de una vida comunitaria, compartida. Cristo compartió el pan y desde allí todo se compartía. La acumulación no es propia de creyentes, ya que cuando Jesús los envió a evangelizar les recomendó que no llevaran dos capas, ni dinero, ni alimentos. Allí empieza a jugar la providencia, que es lo que Dios nos dá.
Claro que este último pensamiento es un escollo para un mundo individualista, el mismo que es fomentado desde el consumo frenético que necesita el sistema. Las publicidades propenden a ese individualismo cuando pregonan “la vida se vive una vez”, “te merecés…”, “vete linda”, y otros etcs que buscan la satisfacción individual, aunque el hermano cercano sufra. “Hacé la tuya” se convirtió entre los jóvenes en una frase recurrente y no busca el hecho de desconocer los consejos de los adultos sino el de convencer que “lo importante es lo que te pasa a vos”. En varias de estas líneas decimos insistentemente que es muy común en las ciudades el enojo del que es molestado en el confort de su vehículo o su casa por aquel que no tiene nada. Si tuviéramos la gracia de poder ponernos en el lugar del otro, sería imposible seguir en esa indiferencia tan propia del individualismo.

redacción@tvmundus.com.ar
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ENERO 2010-01-12
TECUM – NOVO MundusNET Televisión

¿Por qué no hay rescate de los pobres?

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Por Daniel do Campo Spada.

Los gobiernos del mundo buscan desesperadamente salvar a los grandes capitalistas que no pudieron sostener las “fechorías” que hicieron a costa del hambre de millones. Seguramente muy lejos de las enseñanzas de Cristo. “Pánico” dicen los titulares por los bancos que se caen, pero … ¿acaso no habría que sentir pánico por los millones de hermanos que se mueren en todo el mundo de hambre por no poder pagar?
A continuación reproducimos una nota publicada en ECO Informativo DigiTAL (revisto que he fundado y dirijo) y que, como merece el tema, fue tapa. El hambre, los agronegocios y el egoísmo en Argentina y el mundo.

¿Quién come?

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No es la primera vez que ocurre, pero sí es diferente a las anteriores, porque parece haber llegado de otra forma más perversa. El hambre es una amenaza para la humanidad y no por falta de alimentos sino por especulación financiera. El mecanismo de fondos de inversión que apuestan al cambio del precio en el tiempo ha incrementado las inversiones especulativas de u$s 5.000 millones a u$s 175.000 millones, según el informe de Sue Bandford en Open Democracy citado por Diego Otondo en la colega revista 2010 de julio pasado. Con solo u$s 30.000 millones no habría humano que no tuviera comida en su plato. Hoy Wallt Street vuelve a quedarse sin fondos frescos porque los mismos se dirigen a la rutilante Bolsa de Granos de Chicago. Ocho años atrás ese fenómeno lo había causado el boom de internet con el festivl de stock options en e Nasdaq.
El conflicto agrario en la Argentina, en la que los terratenientes se enfrentaron al gobierno democrático de Cristina Fernández puso de manifiesto el espacio que ahora ocupan en el poder. Nuestro país es apenas una muestra representativa de lo que ocurre a nivel mundial. Sin embargo, Estados Unidos y la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio hacen directo hincapié en el subsidio del etanol (cerca de u$s 9.000 millones anuale de ayuda estatal solo desde la Casa Blanca) que lleva el interés hacia los biocombustibles con los cuales funcionarán los autos del mundo desarrollado. El propio Instituto Internacional para la Investigación en Políticas Alimentarias (IFPRI) de Europa criticó las subvenciones destinadas a los biocombustibles, ya que ello corre el interés de inversión sobre alimentos para personas.
Por primera vez, los humanos, deben competir en forma desigual por su elemental derecho a comer contra el consumo de los autos de los sectores acomodados. Como el crudo no está en sus manos, los países poderosos buscan a través de la variante impuesta por la ciencia mantener su estilo de vida con mayor autonomía.

La humanidad amenaza a sus humanos.

El crecimiento económico de los gigantes China e India, con el consiguiente mejoramiento en su dieta ha generado una presión en los mercados mundiales de alimentos en forma sostenida en los últimos quince años. De todas formas, la humanidad ha sido capaz de generar una tecnología suficiente que por primera vez en la historia del planeta es capaz de alimentar seis veces a todos su habitantes. Sin embargo, casi un tercio está a punto de morir de hambre.
Honduras, que durante décadas fue el granero de América Central hoy se encuentra en una grave crisis alimentaria ya que importa el 80 % del arroz que consume. No solo es parte esencial de su menú sino que el precio internacional del mismo ha subido un 74 % en el último año como consecuencia de las inundaciones en las plantaciones y la mayor demanda asiática. En ocasión de un préstamo pedido al Banco Mundial en 1990 por el ex Presidente Rafael Callejas, aliado directo de Washington, el organismo internacional le ordenó levantar todas las barreras de importación, lo que terminó destruyendo los pequeños latifundios agropecuarios.
Según la revista Hecho en Buenos Aires, en Haití se fabrican una galletas hechas con aceite, sal y … barro. Les llaman en creole “biscochos de barro”. Esto les permite suplir la carencia total de alimentos en un país más que empobrecido y en el que el arroz aumentó al doble en solo quince días, generando en el primer semestre de 2008 una rebelión popular por hambre en la ciudad de Les Cayes. De los u$s 2 diarios del haitiano promedio, gasta u$s 1,80 solo en alimentos.
México, que en los 90 celebraba la unión comercial con Estados Unidos y Canadá vió cómo se perdía su producción agropecuaria. Los sectores liberales no solo toleraron ello sino que lo apoyaron, ya que en el campesinado estaba la base electoral del viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI), que hasta Salinas de Gortari era una agrupación independiente de Washington. En la atualidad, el gigante latinoamericano importa maíz transgénico, elemento base de la tortilla lo que originó marchas populares que se conocieron en enero de 2007 como “la guerra de la tortilla”.
Japón, en la otra punta del mundo, tiene almacenado 2,4 millones de toneladas de arroz que desde el final de la Segunda Guerra Mundial (que perdió) le debe comprar a Estados Unidos y que tiene prohibido revender. Recién en Julio, la Casa Blanca le permitió vender 100 mil toneladas a sus vecinos asiáticos para subsanar situaciones extremas, pero a último momento, viendo que el valor bajaba un 15 %, el US. Trade Representative sugirió la suspensión de esta excepción exportadora. En la primera potencia no exportan porque los pooles comerciales lo acaparan para aumentar el precio. Wal Mart, el mayor supermercado del mundo, ha construído galpones de varias hectáreas para acapararlo. Los problemas climáticos que en el 2007 azotaron Estados Unidos y Australia generan el faltante que lo vuelve un mejor negocio.
Su antiguo aliado India, compromete la posición dominante de los norteamericanos. El gobierno de Nueva Dheli ha puesto en marcha un plan de soberanía alimentaria, para lograr en los próximos cuatro años cifras de casi autoabastecimiento. En un quinquenio deberían llegar a poder producir 10 millones de toneladas de arroz, 8 millones trigo y 2 millones lentejas, a pesar de lo cual su demanda alimenticia irá en aumento a medida que su economía siga creciendo con la incorporación de mayor cantidad de población a mejores estándares de vida. Como sus territorios se hallan altamente contaminados y superpoblados, han comenzado a firmar acuerdos con países africanos (Sudáfrica, Angola y otros) en los que a cambio de una transferencia de tecnología agropecuaria estos se comprometen a venderle sus producciones. Hoy por hoy, aún no se abastece a si misma, por lo que la India ha prohibido la exportación de arroz y trigo.
No solo el gigante asiático limita las exportaciones, sino que lo mismo hacen 40 países de la Organización Mundial de Comercio. Al mismo tiempo, según la organización pertinente de las Naciones Unidas (FAO), hay 33 países con crisis alimentaria repartidos en África, Centroamérica y el Caribe. Nada curiosamente, las zonas más pobres del planeta.

Las empresas.

En medio de un contexto de gobiernos que no saben cómo atender a pueblos desesperados, pocas empresas internacionales concentran el comercio de alimentos y aumentan considerablemente sus riquezas. Solo en el primer trimestre de 2008, solo en Argentina, Cargill aumentaba sus ingresos en un 86 %, ADM en un 67 %, Monsanto 44 %, Bunge 49 % y Syngenta 28 %, concentrando el 98,2 % de todos el mercado alimenticio. En el mundo, las líderes son Monsanto (que controla semillas, fertilizantes y tecnología reconstitutiva), Du Pont y Dow Chemical de Estados Unidos, Basf y Bayer (laboratorios) de Alemania y Syngenta (fertilizantes y agroquímicos) de Suiza. Desde lo comercial y tecnológico ellos controlan la totalidad de los mercados del mundo y amenazan a las petroleras al convertirse también en una alternativa energética.
Detrás del perverso mercado que se ha creado, en donde el lucro se ha puesto por delante de la necesidad del ser humano de alimentarse, desde Estados Unidos se impulsan fundaciones que pretenden atenuar el sentido de culpa. Acuñado en el concepto de Responsabilidad Social Empresaria, la Fundación Rockefeller impulsa dos organizaciones científico filantrópicas llamadas Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional y la Alianza para una Revolución Verde en África (en esta acompañados por la fundación de Bill Gates) que en realidad abren los terrenos de investigación en nuevas semillas y terrenos sin aclarar las auténticas intenciones.
El crecimiento de los monocultivos transgénicos (fundamentalmente la soja) en países sudamericanos está generando una crisis ambiental irreversible en décadas. A sabiendas que el suelo argentino está cediendo en eficacia, el mismo se extiende a Bolivia (donde alientan los movimientos separatistas de la media luna) y Paraguay (donde ahora buscarán bloquear al flamante Presidente Fernando Lugo). Para ello se están desmalezando millones de hectáreas y desplazando personas de sus hábitats naturales. A pesar de la sanción en la Argentina de la Ley de Bosques (que impulsaran la organización eocologista Greenpeace y el diputado Bonasso), la misma no tiene aplicación concreta. El triunfo legislativo de los agroexportadores ha fortalecido su posición y hasta se piensa en una ley contraria.

ECO Informativo DigiTAL n° 31, Septiembre 2008.

Noviembre 2008-11-08
Permitida su reproducción con mención de la fuente.
http://www.REFLEXIONCRISTIANA.nireblog.com

¿En qué mundo vivimos?

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Por Daniel do Campo Spada.En que mundo vivimos

En una de sus misas al frente de la parroquia San José de los Obreros de la localidad bonaerense de Gerli, el Padre Jorge (aunque él no lo sepa el responsable de mi regreso a la Iglesia) dijo: “Si les pregunto quién cree que en el cielo vamos a tener una vida mejor, todos levantan la mano. Pero si yo les pregunto quién se quiere ir primero, nadie levanta la mano ¿no?”. Ese interrogante quedó rebotando en mis pensamientos muchísimo tiempo. ¿Realmente no me iría? El transcurrir de los años despiertan en muchos (entre los que estoy incluído) el sentimiento propio de la condición de peregrinos.
Peregrino es aquel que camina, que anda, hacia algún lugar. En nuestro caso ello es la Casa del Padre, donde Dios nos prepara una alborada para cada uno. De esto toman consciencia quienes saben disfrutar de su vejez, viviéndola como el que ya ha hecho la tarea. Una alumna, en una oportunidad me dijo que ella no quería saber nada con morirse. Como ejemplo de emergencia se me ocurrió una extrapolación. “¿Cuándo estás más contenta? ¿Cuando empezás una tarea difícil o cuando la terminás?”, le dije. La respuesta fué obvia. “Cuando termino soy más feliz”. Eso es la vida, en definitiva. Una tarea difícil.
Aferrarse a esta vida en exceso es apostar a un activo inestable e imprevisible. “Vivimos así, tiroreados entre el proyecto de Jesús, de entrega y servicio, y el proyecto del mundo, de sometimiento y dominación.” (La liturgia cotidiana. Buenos Aires. Ediciones San Pablo. Mayo 2008, Ciclo A, N° 105. Pág 69).
Muertes, injusticias, malestares varios, enfermedades, traiciones… ¿Qué nos hace adorar a un espacio en el que el Príncipe es el mismísimo Diablo? Repasemos un poco el lugar en el que estamos. La humanidad se debate ante una crisis alimentaria perversa. A pesar de que somos 6 mil millones de habitantes, mal distribuidos y hacinados, hay capacidad técnica de producir alimentos para el doble de personas. Entonces ¿cómo justificamos que la tercera parte de la humanidad se muera de hambre? ¿Puedo, no ya desde la fé sino de la más mínima ética anteponer problemas comerciales al derecho a comer? Argentina produce y exporta alimentos como nunca en su vida, aunque está al borde dejar a su población desbastecida. El lucro por el lucro mismo, ha hecho que fabriquemos alimentos de forraje para los animales del primer mundo. Dicho de otra forma. La producción de países pobres está destinada no a su gente sino a engordar los animales de los países ricos. Para peor, lo que quedaría, está destinado a los agrocombustibles de los coches de las sociedades ricas. Millones de personas se morirán de hambre en los próximos años para que unos pocos en la otra punta del mundo coman abundantemente y disfruten de niveles de confort obstentosos.
Seguimos con otra imagen tristemente cotidiana en nuestra América Latina. Familias completas son desplazadas por policías armados y encapuchados porque algo tan artificial como el poseer dinero (auténtico dios pagano) determina un derecho humano básico. En Europa, donde reina la xenofobia Italia expulsa a los inmigrantes con un trato peor que el que se le da a un animal, por el solo hecho de “ser inmigrantes ilegales”. Incluso, desde la llegada del magnate Silvio Berlusconi se ha legislado para dejar en prisión desde seis meses a seis años a los que sean sorprendidos en flagrante infracción de “extranjeridad”. El inmigrante es alguien que huye de la pobreza. ¿Puede ser culpable de ser pobre alguien? ¿Si no tenemos dinero podemos ser considerados una escoria? ¿Podemos los cristianos aceptar pasivamente esto sabiendo que está fuera de toda lógica humana?
Nuestra condición de seres históricos que el Padre ha dispuesto nos obliga a tomar partido. Claro, mientras estemos aquí.

Mayo 2008